HISTORIA DE LA BANDA
El material que se muestra a continuación, fue extraído en su totalidad del libro "Placebo: Angustia Adolescente" (Unnoficial Book) de Raül Serrador, Colección Imágenes de ROCK, Editorial La Máscara, año 2000.
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Debido a sus compromisos y obligaciones con Breed, su auténtica banda, Steve tuvo que abandonar el grupo y fue sustituído por un batería sueco compañero de piso de Stefan llamado Robert Schultzberg. Con él la primera plantilla del grupo quedaba al completo. Sería Schultzberg, además, el que figuraría en los créditos como batría oficial en el álbum debut y en los primeros sencillos, y Hewitt no volvería hasta 1996, año en que se reincorpora definitivamente cuando la banda ya había calado entre el público y la crítica. Steve comentó sobre Robert en cierta ocasión: "Él era bueno técnicamente pero creo que le costaba seguir el ritmo de la banda". Sobre ese primer período de la banda Brian explicaba también que "Stefan y Robert habían tocado juntos en una banda en el colegio, pero para mí era la primera banda de verdad. Empecé a tocar la guitarra a los 16 años. Fue una fórmula de escape para mí, nunca había querido tener clases para aprender a tocar la guitarra. Creo que eso es muy importante, ya que si no aprendes a tocar blues, después no tocas blues, desarrollas tu propio estilo musical, y eso es lo que creo que ocurrió".
La idea de la banda y la formación al completo dieron paso a un trabajo en equipo que sirvió para canalizar las inquietudes y vicisitudes, respecto a la técnica musical de cada un de sus componentes, hasta llegar a un estadio de más o menos control de los instrumentos y de ser capaces de actuar en directo. "Por supuesto que estuvimos unos seis meses jodidos por temor a ser una banda mediocre o mala. Hasta que llegamos al punto en el que pensamos: 'Esto es suficientemente bueno, empecemos a hacer conciertos'. No pensamos entonces en el destino de la banda sino que todo iba surgiendo naturalmente".
Y tras ensayos, noches de juerga y algún que otro cabreo, llegaron a la conclusión de tocar ante el público; había que salir a la palestra. Fue así como el grupo finalmente debutó en directo en Londres, en el Rock Garden en enero del 95. Desde aquel concierto y los sucesivos, hasta la publicación de sus primeros singles Placebo fue ganando adeptos de manera contínua y ascendente.
La primera grabación de un tema del grupo fue la de Bruise Pristine, que fue registrado en un sencillo de siete pulgadas compartido con la banda Soup y publicado en octubre del mismo año en el sello independiente Fierce Panda.
El grupo comezó a dar conciertos por toda inglaterra y por el círculo universitario, demostrando su condición de animales incansables sobre el escenario (cuentan que hicieron 140 conciertos en 200 días), convirtiendo muy pronto su contínua hiperactividad en su modus vivendi . Al final de ese mismo año la banda obtiene la primera señal de reconocimiento popular cuando su siguiente single, Come Home, surco grabado para otro sello independiente, Deceptive, alcanza el número 3 en las listas británicas independientes. Comienzan a aparecer en la prensa especializada y también en la prensa amarilla británica: su aspecto provocador y las osadas declaraciones de Molko son pasto de rumores y caldo de cultivo para el escándalo. También en ese momento comienzan a crearse los primeros clubes de fans.
Cuendo Placebo empezó a emerger y a dar en las multinacionales, el britpop, como ya se había mencionado antes, adolecía de frescura y creatividad y ya se apuntaba cierto indicio de decadencia debido al agotamiento del género y a la repetición de las mismas fórmulas musicales y mediáticas. la industria discográfica británica, presintiendo la carestía de nuevas ideas, comenzaba a buscar otras propuestas que se salieran del ya manido pop dictado desde el Reino Unido. Por ello Placebo resultaba a primera vista atractivo y convincente, aunque no por ello iba el trío a sucumbir a los encantos de la primera gran compañía que les ofreciera algo ni a dejar de patear despachos, enviar demos, actuar como locos en antros y responder a preguntas del tipo "Pero ¿por qué son diferentes al resto de las bandas inglesas?", y contestar con ironía "Porque no somos ingleses".
Y la verdad es que el hecho de que los componentes de la banda no fueran todos británicos y que tuvieran distinta nacionalidad le daba a la formación un carácter diferente e innovado de cara al público y al mercado, incluso en el seno del mismo grupo también había una perspectiva más amplia a la hora de ver las cosas desde diferentes puntos, digamos, culturales. "Creo que es realmente positivo porque no pierdes tu tiempo en conceptos como el patriotismo, el nacionalismo y en promover tu historia musical y ese tipo de mierda", explicaba Brian. "nosotros hemos estado expuestos a diferentes culturas, lo cual te convierte en una persona más tolerante, más receptiva y más abierta en cierto modo. Para nosotros era también importante el hecho de que no habíamos crecido con un determinado lenguaje muscial como el de la gente británica de nuestra edad. Yo no crecí escuchando a Dexy's Midnight Runners o The Jam..., de lo cual estoy muy agradecido".
Atildados por tal actitud como el "lógico antídoto del britpop", Placebo se eriguía (metafóricamente hablando) sin saberlo como los salvadores del panorama musical europeo. "No sé... creo que era debido a una cuestión de lenguaje, nosotros sólo tocábamos la música que nos salía naturalmente. Noiriía tan lejos como para decir que estábamos creando una vacuna [contra la epidemia del britpop]. Para nosotros no era una actitus ni una reacción contra aglo o alguien". Desde luego que no era algo premeditado; no se habían sentado a pensar en "hacer algo diferente a lo que se estaba haciendo para combatir el aburrido panorama musical inglés. Era simplemente la música que nosotros queríamos hacer".
Y lo que querían hacer o lo que simple y llanamente hacían era un sonido particular, no del todo original, pero sí reconocible e identificable, sobre todo por la voz y el lenguaje (esa palabra que tanto le gusta utilizar) de Brian. Sus influencias se dejaban entrever inteligentemente en sus primeros trabajos y en los conciertos. Un sonido crudo pero melódico, con aires de punk rock, con un cierto y comedido grado de experimentación y una voz particular despuntando y modulando todo el caos sonoro de las guitarras distorsionadas, el bajo áspero y la batería contundente y poderosa. Respecto a la voz y el lado más melódico del sonido de Placebo comentaba Brian: "Tengo esta increíble atracción por las extrañas mujeres del rock. Me encantan Janis Joplin, Polly Jean Harvey y Billie Holiday porque cuando abren su boca sólo oyes soul. ¡Oyes tanto de sus vidas en sus voces! Ellas comunican tristeza y dolor de un modo tan alegre; es bastante extraño y resulta contradictorio, pero para mí es extremadamente pdoeroso". Respecto al sonido más duro, la experimentación y el feedback, Brian comentaba: "Cuando escuché a Sonic Youth por primera vez, musicalmente se me abrieron tantas posibilidades que estaba alucinado. Yo tenía sólo 16 años y acababa de empezar a tocar la guitarra, por lo que ellos significaron mucho para mi y me sirvieron de trampolín para descubrir a todo el mundo que les había influenciado" [Blondie, Ramones, Richard Hell, talking Heads, las bandas más emblemáticas de la no wave neoyorkina. Lydia Lunch, Suicide]. Stefan por su parte, que había crecido en Suecia escuchando a Abba (grupo que aún figura entre sus favoritos, y que no sabemos en qué medida influye en la música de Placebo), también había empezado a escuchar música más dura, como el hard rock y el heavy metal de grupos míticos como Iron Maiden o Judas Priest.
En definitiva, que los distintos gustos de la banda en ese momento confluían en un sonido punk rock melódico, que recordaba de forma descarada a los momentos lúcidos (la mayoría de su discografía, por cierto) de Black Francis y sus Pixies, y en algunos pasajes a la música extrema de Sonic Youth.
Tras publicar los dos primeros sencillos en compañías independientes, finalmente placebo decide formar su propio sello discográfico, Elevator Music, mediante un contrato especial con Hut Records. Es así como en enero del 96 fichan para Hut, que a su vez es sello subsidiario de Virgin, en el cual han permanecido toda su carrera. Este contrato, sin embargo, les concede el importante margen de libertad que la banda exigía, a pesar de las exigencias habituales de las grandes compañías: "Bien, tengo que decir que podemos hacer las cosas que queremos y podemos tener éxito gracias en parte a nuestro sello", confirmaría años más tarde Molko en una entrevista. "Hut es un sello que sabe tratar a los artistas muy bien. Es un sello que no te jode con lo de la identidad, no trata de moldearte para que seas alguien que tú no eres, y te da completa libertad creativa, lo cual es por lo que fichamos con ellos, ya que nos gusta experimentar sin limitaciones". A lo que Hewitt añadía: "También creo que como banda hemos sido capaces de seguir adelante con nuestras ideas y Hut nos ha dejado hacer lo que hemos querido. Otros grupos tienen que luchar con su compañía ya que se sienten presionados por ellas, lo cual es una lástima para el negocio musical y es algo que aún sucede bastante. Es una vergüenza. Aunque cabe decir que muchas veces muchas bandas no tienen muchas ideas".
Por esa misma época, las primeras semanas del '96, las maquetas de Placebo llegan hasta David Bowie, quien queda cautivado por la fuerza y habilidad del grupo. Así pues, les invita como teloneros a varios de sus conciertos en la nueva gira europea donde presenta su último disco en ese momento, Outside. Ellos, mientras tanto, comienzan a copar las portadas de ambos semanarios musicales británicos New Musical Express y Melody Maker , y comienzan a explotar su imagen, su ambigüedad y provocación. Las declaraciones de Brian, los nuevos temas y la intensidad de sus directos generan expectativas y estimulan las ventas y el interés por el grupo. En algunos medios los describen en ese momento como la banda que practica "punk pop para gente que pospone su suicidio", de ellos se dice que practican también una música para adeolescentes agónicos y desesperados, digamos que van forjando el perfil idóneo de sus seguidores y ampliando su repertorio de un modo constante y coherente.